Dos hombres quedan atrapados en un territorio que nadie quiere asumir. Pronto el mundo llega a su encuentro, pero nadie está realmente de su lado.

Rene Bitorajac y Branko Djuric en En tierra de nadie. (Fuente: iMDB)

En 2001, el bosnio Danis Tanović se alzó con el Premio al Mejor Guión del Festival de Cannes así como el Oscar a Mejor Película Extranjera por esta magnífica obra, crítica de su tierra natal y tan directa como una descarga de ametralladora.

Durante la Guerra de Bosnia en 1993, dos soldados se hallan atrapados en la “tierra de nadie”, el territorio en disputa entre las facciones en conflicto. Čiki, bosnio, y Nino, serbio, pertenecen a bandos rivales, y ninguno puede recorrer la tierra de nadie sin arriesgarse a ser confundido por sus aliados. Lo que es más, a un amigo de Čiki, Cera, le han colocado una mina debajo del cuerpo mientras dormía, y si se levanta todos habrán de morir.

Pronto llega la ONU, los medios internacionales y otros altos mandos militares. Pero es evidente que a los oficiales solo les importa limpiar su imagen y a los medios el morbo, atentos a cualquier dato capaz de resultar en polémica y un mayor rating.

Katrin Cartlidge, Simon Cawoll y Georges Siatidis en En tierra de nadie. (Fuente: Passion for Movies)

En tierra de nadie es un retrato provocador que demuestra lo poco que tuvo de local una guerra como la de los países bálticos, donde las facciones de serbios, bosnios y croatas se asesinaban entre sí por sus diferencias étnicas y religiosas, luego de la disolución de Yugoslavia y la falta de liderazgo del dictador Josip Tito, quien llevaba más de una década muerto.

La película muestra una guerra sumida en un mundo interconectado y distante a la vez. El polo de Čiki tiene el logo de una conocida banda británica, la reportera que intenta entrevistarlo es inglesa, los oficiales de la UNPROFOR son franceses, la mina que agobia a Cera es norteamericana y el oficial que intenta desactivarla es alemán.

Llena de suspenso y momentos agobiantes, el desenlace del film recuerda las palabras del filósofo Regis Debray, quien nos advierte que, en un mundo globalizado, “conexión no equivale a complicidad”.

Danis Tanović en el set de En tierra de nadie. (Fuente: iMDB)

Los miembros de la ONU y la prensa dejan a Cera, quien aún resguarda la mina en su espalda. La cámara de Tanović se aleja lentamente, indicando que nosotros también debemos irnos, que el soldado morirá pronto sin que nadie haga nada por él. Al final, el interés por ver no se traduce en voluntad de ayudar. Todo sigue igual.

Escribe: Alejandro Núñez Alberca

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