Un suceso histórico y trascendental para muchos cineastas emergentes.

Escribe: Alejandro Núñez

El congresista Francesco Petrozzi , de la Bancada Liberal, celebra el resultado de la votación. (Fuente: El Comercio)

46 a favor, 27 en contra y 7 abstenciones. Así quedó el resultado de la votación del mediodía del miércoles 9 de mayo, en que se aprobó la ley que fomenta la producción cinematográfica y audiovisual en nuestro país.

El texto sustitutorio pasó la primera votación, planteando, entre otras cosas, disponer del monto de 6,000 UIT -equivalente a S/. 25´200,000- para la financiación de proyectos audiovisuales peruanos, siempre y cuando no se trate de pautas publicitarias, propagandas electorales u obras que beneficien directamente a una organización política.

Los montos, dispuestos por el Ministerio de Cultura, significan un punto a favor para una industria que viene creciendo a pasos agigantados. Según el portal especializado Cinencuentro, entre los años 2000 y 2009 se estrenaron 164 películas en nuestro país. Solo entre 2016 y 2018, se igualó esa cifra. Es decir, lo que producíamos a lo largo de una década ahora toma unos cuantos años. Durante todo este tiempo, los directores, productores y actores han tenido que trabajar sin un marco legal que los ampare a ellos o a sus obras.

Magaly Solier en La teta asustada (2009), hasta la fecha la única película peruana nominada al premio Oscar. (Fuente: Cinencuentro)

Controversias

Este acontecimiento no ha estado libre de polémica. El mismo día que se realizó la votación, la crítica de cine Mónica Delgado publicó un artículo en el portal digital Wayka, en donde lamentaba la “visión mercantilista del cine” que prima en el proyecto de ley, el cual concibe al séptimo arte solo “en su fin comercial, y no expuesto como un vehículo de expresión diverso e intercultural, como si la finalidad misma de la ley se hubiera olvidado”. Delgado añadió que “se asegura la cantidad, pero lamentablemente no la calidad para la exhibición del cine peruano”.

El crítico Ricardo Bedoya se mostró a favor de varios puntos del proyecto de ley de Petrozzi, pero lamenta que algunas carencias sigan siendo ignoradas. (Fuente: El Comercio)

Por su parte, el crítico e investigador Ricardo Bedoya aplaudió que la ley fomente una mayor inversión sujeta a una deducción tributaria, así como el respeto por los contratos de exhibición, pero afirmó que un detalle fundamental sigue estando ausente: la creación de un fondo financiero que permita al presupuesto audiovisual independizarse del Ministerio de Cultura.

Cineastas presentes

En el debate del día miércoles estuvo presente Joel Calero, director de La última tarde (2016) y uno de los principales impulsores del proyecto de ley. También asistieron los directores Augusto Tamayo y Ani Alva Helfer, así como Miguel Valladares, gerente general de Tondero.

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