“El cuento de la criada”: ¿Futuro o presente?

Margaret Atwood describe su novela de 1985, ahora llevada a la pantalla chica, como una “ficción especulativa”.

Escribe: Michelle Laura

Imagen del trailer para la tercera temporada de “El Cuento de la Criada”, transmitida por la plataforma web Hulu. (Fuente: Youtube)

Un gorro blanco y una túnica roja: este es el uniforme distintivo de las criadas dentro de la novela de 1985 escrita por Margaret Atwood.

Surgido tras un golpe militar llevado a cabo por “Los Hijos de Jacob”, Gilead establece un régimen teocrático absolutista basado en el Antiguo Testamento, cuyo único objetivo es erradicar la infertilidad que arrasa con el país y el mundo.

Para ello, el régimen puritano de Gilead prohíbe todas aquellas costumbres y valores consideradas como causas de la esterilidad; vuelve a una férrea división de los valores masculinos y femeninos, de tal modo que el hombre ocupa los espacios públicos y las mujeres el espacio privado.

La mujere en Gilead

Ahora adaptada a la televisión, la historia nos presenta un futuro distópico en el cual las mujeres son separadas en tres categorías distintas de acuerdo a su utilidad para el régimen: las esposas de los comandantes, dirigentes del régimen, visten de azul pálido; las Marthas, encargadas de las tareas del hogar, de verde opaco, y las criadas, mujeres fértiles cuya función esencial es dar a luz a los posibles ciudadanos de Gilead, de rojo.

Gilead se presenta en sí como un régimen dentro del cual las mujeres, aunque en estratos distintos, han perdido todo tipo de derechos.

Esto se ve enfatizado en el caso de las criadas. La propia Atwood, dentro de su novela, nunca nos revela el verdadero nombre de la protagonista. En cambio, nos brinda aquel que se le fue asignado: Offred, o Defred, en alusión a que se encuentra en servicio al comandante Fred Waterford.

El futuro presente

Si bien el libro de Atwood parece un futuro incierto, existen elementos dentro de la serie y el libro que propician a muchos a creer que los hechos de hoy en día nos podrían estar llevando a una sociedad muy parecida a la representada dentro de la novela.

En nuestro país, la inminente acción de colectivos evangélicos tales como “Con Mis Hijos No te Metas” y su incesante promulgación de los estereotipos de género, la abrasiva respuesta de nuestro funcionarios a temas de salud integral como lo es el aborto terapéutico y la educación sexual, no distan tanto de la sociedad puritana y conservadora que la serie de televisión y el libro nos presentan.

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